Reunión del G7. La otra cara de Colonia NINGUNA SOLUCION DE FONDO A LA CRISIS DE LA DEUDA
Sergio Ferrari* , desde Colonia, enviado especial La tercera semana de junio se convirtió, tal como se había previsto de antemano, en un momento clave para el análisis de varios temas de trascendencia mundial estratégica. La reunión anual del G7, las siete naciones más enriquecidas del planeta, que a partir de ahora pasa a ser oficialmente G8, con la incorporación como *miembro pleno* de Rusia -hasta ahora era sólo *invitada especial*- tuvo una agenda cargada. La resolución *definitiva* de la crisis de los Balcanes y más aún, de la participación de Rusia en la KFOR (Fuerza de paz para Kosovo), fue uno de los capítulos que gracias a la mediación previa de los estrategas militares de la OTAN y de Moscú, pudo terminar de destrabarse en consenso. Pero también el G8 se sumergió, entre el conjunto de ítems de una agenda excedentaria , en el tratamiento del tema de la deuda del Sur que si bien había incorporado un año antes en el encuentro análogo de Birmingham, no había alcanzado durante los doce meses siguientes resolución alguna. Mientras tanto, una campaña internacional como nunca antes se había visto, en torno a las iniciativas de Jubileo 2000, fue tejiendo un escenario mediático propicio que le asignó a Colonia un valor decisivo en el marco de los grandes sujetos que deben ser revisados con premura, antes del inicio del cambio de milenio. GRAN MOVILIZACION CIUDADANA Casi 35 mil personas provenientes de todo Europa, entre los cuales representantes de países africanos, asiáticos y latinoamericanos se dieron cita el 19 de junio en una Colonia militarizada hasta los dientes. Paralelamente, más 15 mil se concentraban en Sttutgart convocados por sectores evangélicos de esa región del sur de Alemania en el marco de su encuentro anual . Al mismo momento en otras tantas ciudades europeas, entre ellas varias españolas, se realizaron acciones semejantes. Una semana antes, el Támesis londinense se había cubierto por una cadena humana de 30 mil personas reclamando, como en las otras movilizaciones, una resolución de fondo y estratégica a la deuda del Sur. Los manifestantes de Colonia construyeron el sábado 19 de junio una cadena humana de 10 kilómetros de extensión, en torno a todo el casco céntrico de la ciudad, rodeando la sede del Museo Ludwig donde los jefes de gobierno del G8 se reunían durante tres días (18 al 20 de junio) por última vez antes de fin de siglo. Momentos antes los representantes de Jubileo 2000, principales convocantes a Colonia, habían entregado en sus manos, al canciller Gerhard Schroeder , en pleno acto público y en el frente del Museo, las más de 17 millones de firma (17.099 748!) que se recogieron en todo el mundo en el marco de esta iniciativa. Concluía así una primera etapa de la campaña, lanzada hace tres años por parte de varias ONGs europeas -el origen estuvo en Gran Bretaña en organismos ligados a las iglesias protestante y católica- y que en ese período se multiplicó en casi 1 mil quinientos grupos locales en una cincuentena de países. Y que fue ganando, sobretodo en su anclaje latinoamericano y africano, mayor claridad conceptual y radicalidad de consignas. Y que constituyó la movilización ciudadana a nivel planetario más importante de fin de siglo. RESPUESTA TACAÑA DEL G8 El G8 anunció en Colonia la condonación potencial de 70 mil millones de dólares de algunos de los 41 países más empobrecidos - y más fuertemente endeudados- del Sur. Según especialistas, dentro de ese monto se contabilizó de todo, al mejor tipo de licuado veraniego: deudas ya condonadas en reuniones anteriores; compromisos de hecho que se habían dejado de pagar; empréstitos antiguos flotantes. En realidad, no más de 50 mil millones de dólares se corresponde con la *deuda nueva* reconsiderada, tal como lo señaló el vocero de Oxfam, uno de los ONGs convocantes. Monto que implica no más del 20 % de la deuda total que tienen las 41 naciones más empobrecidas, y un escaso 2% de la deuda total del *Tercer Mundo*, tal como lo señala el Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), con sede en Bélgica y que encabeza uno de los movimientos más críticos con respecto a este tema. « La mayoría de los pobres del mundo vive en India, Indonesia, Brasil , Nigeria etc... y ninguno de esos países fue beneficiado por medida alguna de alivio » puntualiza un comunicado del CADTM a propósito de la Cumbre de Colonia. Con el agravante, tal como lo constantan los promotores de Jubileo 2000, que en la lógica del G7 se sigue ligando condonación y planes de ajuste estructural, dos caras de una misma moneda de cuyas consecuencias dramáticas dan cuenta la mayor parte de las naciones del Sur. Concepto encarnado por el Obispo de Tegucigalpa, Honduras, Oscar Rodríguez, hasta el primero de junio presidente del Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM), presente en Colonia y uno de los miembros del pequeño grupo que entregó las 17 millones de firmas al G7. « Lo más importante de Jubileo 200 es que un tema hasta ahora considerado como *imposible* e *inaccesible* para el G7 ahora ha entrado en su agenda prioritaria. Aunque las respuestas hayan sido claramente insuficientes. Pero es un proceso y hay que continuar con la movilización ciudadana » sentenció monseñor Rodríguez en entrevista exclusiva con este corresponsal. « No se logró ninguna solución de fondo a la crisis estructural de la deuda », sentenció por su parte el equipo promotor de Jubileo 2000 a través de un comunicado público. Si bien algunos de sus miembros se permitían reconocer la dinámica de un proceso con resultados parciales positivos. « Un paso en una dirección correcta, si bien el objetivo no ha sido alcanzado », subraya el comunicado final de Jubileo 2000. Si en la cumbre anterior en Gran Bretaña se había hablado de condonar 25 mil millones de dólares - sólo el 10 % de la deuda de los países más empobrecidos- ahora la cifra publicitada por el G7 casi lo triplica y el monto real definitivo, puede superar el doble que lo acordado como punto de partida en Birmingham. No menos trascendente la advertendia de los promotores de la campaña a las naciones más poderosas. La necesidad de rectificar ciertas exigencias duras establecidas en Colonia impuestas a los países del Sur para condonar sus deudas. Insistiendo en que la próxima reunión anual del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional a realizarse en setiembre próximo en Washington se interese de esta problemática. No puede permitirse, insisten los promotores de la manifestación alternativa ciudadana de Colonia, que los pobres en los países deudores del sur deban asumir nuevos sacrificios - frente a sus gobiernos - para lograr una reconsideración de la deuda de estas naciones. LA LUCHA POR LA DEUDA NO ACABA EN COLONIA Si el hecho de haber *impuesto* el tema de la deuda en el debate más alto de la clase política internacional es una de las victorias más significativas de esta movilización ciudadana arancada en 1996, no menos importante es la conclusión definitiva que surge de Colonia. Aquí nada se resolvió...los desafíos siguen abiertos y por la tanto la campaña planetaria sobre el tema, sea cual fueren en el futuro sus formas, nombres o contenidos, debe continuar. Así lo anticipó al final de la movilización del sábado pasado, Friedel Hütz-Adams, protavoz alemáN. Anticipando que al menos hasta fines del año 2000 hay que ser trabajando para fortalecer y fundamentar aún más los éxitos obtenidos hasta ahora. « Debe continuarse porque la deuda es sólo una parte de nuestras reinvidicaciones. Lo que queremos fundamentar en el transcurso del tiempo y con esta movilización mundial es una nueva forma en que los países ricos se relacionen con los países pobres » afirmó en diálogo exclusivo Laura Vargas, coordinadora de la campaña en Perú. País que con sus 2 millones de firmas recogidas marcó un récord mundial en esta tarea de Jubileo 2000. Vargas, responsable además de la Comisión Episcopal de Acción Social de Perú, apuesta al futuro indicando que los retos están aún abiertos y vigentes, ya *que los países del sur no podemos seguir sosteniendo el peso de la deuda que implica restricciones sociales de fondo para sus poblaciones* Concepto compartido también por el obispo Rodríguez que rescata el debate abierto sobre la promoción de un Tribunal Internacional que juzgue la deuda y « todos los crímenes económicos, que permita con efectividad sancionar a todos los dictadores que han saqueado sus países y cuyos dineros están depositados en bancos de Europa o de Estados Unidos. Si esos dineros regresaran y se destinaran a una coherente política de desarrollo, no se necesitarían más préstamos y la deuda desaparecería ». La esencia del debate abierto toca las entrañas mismas de la lógica de cada nación, insiste Rodríguez, que incorpora un elemento complementario. « Aún en el caso hipotético que la deuda externa se resolviera quedaría pendiente y sujeta a la movilización ciudadana la profunda deuda interna, de solidaridad, que existe en nuestros países ». La diferencias enormes, sostiene, entre las personas muy ricas , que seguramente nunca fueron suficientemente solidaridas, con las muy pobres. « Pienso por ejemplo en la especulación de las tierra,en los intereses bancarios, en los que explotan con intereses usureros a los menos pudientes....Todo eso habla de una campaña interminable, infinita, con el condimento necesario de cambio social de fondo », concluye . *Servicio de Prensa E-CHANGER, ONG suizo de envio de voluntarios, solidario con los pueblos del Sur.
¿UNA NUEVA VOZ PROFETICA? Fue, justamente , su compromiso contra la deuda externa lo que lo puso, en los últimos meses, en un primer plano dentro de la iglesia católica y en el marco de la movilización ciudadana continental. No por casualidad, los promotores de la movilización anti-deuda de Colonia , lo designaron su portavoz para el encuentro público con el canciller Schroeder. El obispo hondureño Oscar Rodríguez, a pesar de su marcada juventud, se perfila, como una figura influyente y una voz contundente frente a los angustiantes temas de actualidad. ¿ Voz profética? en los términos en que la iglesia reivindica para sí, preguntamos. « No. Somos muchos los que dentro de la iglesia empujamos en la misma dirección. Se lo puedo asegurar luego de cuatro años de estar al frente del CELAM y de haberme contactado con tantas realidades del continente ». Sin embargo, su retórica, no deja de sorprender dentro del alto nivel de jerarquía que ejerce. « La deuda interna, de solidaridad, en efecto implicaría un cambio social profundo. No tengo miedo de decirlo. Si no lo hiciéramos , no estaríamos cumpliendo con el Evangelio. ¿ Implica este compromiso ciudadano contra la deuda y estos nuevos conceptos que hablan de cambio social una forma original de actualizar o renovar la teología de la liberación?, preguntamos no sin cierta malicia provocadora. « Pienso que sí y es muy necesario. La teología de la liberación no ha muerto. Tal vez dejando de lado las ideologías de tipo político, hay un montón de definiciones como la organización popular, las comunidades de base, y sobretodo la categoría de participación que tienen una importancia clave en estos tiempos. Y somos muchos los que defendemos en América latina esta visión! ». Una pausa y el tiempo necesario para reorganizar sus ideas y demostrar que nada es fortuito en su pensamiento. « Algunos podrán decir que el Obispo está loco...pero no es así. Estoy convencido que todo esto tiene que cambiar y mucho. O hay justicia para todos o no habrá paz para nadie. Porque la violencia ciudadana creciente en nuestros países es el producto de los problemas sociales de base. La gente está contra la pared... » Por eso la movilización de la deuda está a la base misma de toda la renovación de la práctica de cada uno de nuestros pueblos, de nosotros, del continente, concluye (Sergio Ferrari).
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